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Mary of Magdala
No era Prostituta
María Magdalena es quizás
la figura más calumniada y malentendida desde el inicio
de la Cristiandad. Desde el cuarto siglo, ha sido presentada
como una prostituta y pecadora pública quién, después
de encontrarse con Jesús, se arrepintió y pasó
el resto de su vida en oración y penitencia.
En el mundo del arte y la hagiografía Cristiana, María
ha sido increíblemente idealizada románticamente,
simbolizada, y mistificada. Algunas de las pinturas históricas,
son casi pornografía beata, presentándola como
un epítome de sensualidad y espiritualidad. El efecto
neto ha sido reforzar la desafortunada noción de que la
sexualidad, especialmente la femenina, es algo vergonzoso, pecador
y digno de arrepentimiento. El relato bíblico real de
María Magdalena pinta un retrato muy diferente al de la
reformada prostituta con los pechos desnudos del arte Renacentista.
La Primera Testigo de la Resurrección
En ningún lugar del evangelio
se identifica a María como una pecadora o una prostituta.
Al contrario, los cuatro Evangelios, la muestran como la primera
testigo de los eventos Cristianos más centrales. Viajó
con Jesús en el apostolado de Galilea y, con Joanna y
Susana, apoyó la misión de Jesús con sus
propios recursos económicos (San Lucas 8:1-3). En los
Evangelios Sinópticos, María guía al grupo
de mujeres a dar testimonio de la muerte y entierro de Jesús,
la tumba vacía, y Su Resurrección.
En los Evangelios Sinópticos también se compara
el abandono de Jesús por los discípulos con la
fortaleza fiel de las discípulas, quienes, guiadas por
María lo acompañan en esta muerte tan vergonzosa
y agonizante. Algunos han atribuido la fidelidad de estas mujeres
al hecho de que corrían menos riesgo de ser crucificadas.
Sin embargo los eruditos bíblicos demuestran que los romanos
crucificaron a mujeres e incluso a niños en su brutal
y, tal como llegó a resultar, inútil intento de
desanimar la insurrección.
Los eruditos consideran que el mensaje de la Resurrección
encomendado primero a la mujer según el evangelio, es
una de las pruebas más grandes de la historicidad del
relato de la Resurrección. De acuerdo a la ley Judía,
el testimonio de la mujer no se reconocía. Si los relatos
sobre la Resurrección de Jesús fueran fabricados,
nunca se hubiera incluido a la mujer como testigo.El nombre de
María Magdalena aparece en los cuatro Evangelios como
encabezando el grupo que descubrió la tumba vacía.
Sin embargo, la identidad de las mujeres que la acompañaron
varía de evangelio a evangelio. En San Mateo, Marcos y
Lucas aparece María, la madre de Jaime y José.
No obstante, San Marcos incluye a Salomé, mientras que
San Lucas añade a Juana pero no a Salomé.
El evangelio de San Juan nombra solamente a María Magdalena
como la primera en descubrir la tumba vacía. El autor
San Juanista reporta que corrió a contarle a Pedro y a
los demás quienes verificaron que efectivamente la tumba
estaba vacía, y salieron. María se quedó,
llorando, y recibe la primera aparición de Jesús
resucitado. Algunos eruditos creen que solamente María
Magdalena descubrió la tumba vacía. Dicen que el
relato de San Juan, a pesar de que fue escrito después
de los sinópticos, es actualmente uno de los primeros
textos históricos.
Los cuatro evangelios fueron escritos para cuatro comunidades
Cristianas dispares en un período de treinta a cuarenta
años. El que se nombre a María Magdalena idénticamente
en todos indica que fue reconocida por todos como la principal
testigo de la Resurrección.
El Evangelio de San Juan también muestra al Cristo Resucitado
enviando a María Magdalena a anunciar la Buena Nueva de
su Resurrección a los otros discípulos. Esto hizo
que los Padres de la Iglesia la nombraran "el apóstol
de los apóstoles." Los primeros escritos Cristianos
sobre este tema, describen a comunidades de fe completas desarrollándose
en el ministerio de María. Los eruditos creen que esto
indica que era una líder mujer muy conocida a principios
de la Cristiandad.
¿Qué Sucedió?
Entonces, ¿qué sucedió para que los Cristianos
del siglo XXI no hayamos nunca escuchado sobre la función
que tuvo el fuerte liderazgo de María durante la vida
de Jesús, y su importante liderazgo durante el comienzo
de la Iglesia? Hay varias posibles explicaciones. Una es la común
mala interpretación del Evangelio de San Lucas que nos
dice que "de la que habían salido siete demonios"
(San Lucas 8:1-3). Para los Cristianos del primer siglo esto
significaba solamente que María había sido curada
de alguna enfermedad seria, no que era pecadora. Como no entendían
muy bien las enfermedades internas, comúnmente se atribuían
al trabajo de espíritus malos, sin que la presencia de
tal enfermedad necesariamente estuviera asociada con el pecado.
El número siete sólo simbolizaba una nfermedad
grave o que era contagiosa.
Otra mala interpretación muchas veces es tratar de identificar
a María Magdalena en los siglos IV y V como la "pecadora
que amó mucho" como aparece en San Lucas 7:36-50.
Esta mujer "de mala vida que vivía en el mismo pueblo"
baña los pies de Jesús con sus lágrimas,
los seca con su cabello, y derramó sobre ellos un perfume
caro. Jesús alaba su gran amor y utiliza la ocasión
para enseñarle a su anfitrión Simeón la
naturaleza del perdón. Simeón nota que Jesús
no sabía quién era la mujer.
La historia del discípulo galileo (San Lucas 8:1-3) aparece
inmediatamente después de este recuadro, por lo que algunos
la han asociado equivocadamente con María, "de la
que habían salido siete demonios" con la mujer arrepentida.
Sin embargo algunos estudiosos bíblicos consideran que
es poco probable de que se nombre a Magdalena en San Lucas 8:1-3
y que sin embargo no se identifique en el texto anterior.
Mujeres Líderes Oprimidas
Otra posible si bien dolorosa explicación es que en los
siglos III y IV, los líderes masculinos de la Iglesia
trataron con éxito de oprimir el liderazgo equitativo
de las discípulas. La comunidad Cristiana se encontraba
en medio de un conflicto cultural al cambiar su veneración
en hogares iglesias donde el liderazgo de la mujer era aceptado
y se sentía como algo apropiado, a venerar en lugares
públicos donde el liderazgo de la mujer se consideraba
inapropiado y vergonzoso. Las Iglesias Montanistas y Valencianas
que tenían líderes masculinos y femeninos, eventualmente
se suprimieron. Los eruditos dicen que las comunidades Montanistas
y Valencianas eran ortodoxas y que fueron suprimidas no porque
sus enseñanzas eran heréticas, sino porque las
mujeres al igual que los hombres participaban en liderazgo.
Durante esta misma etapa vemos la memoria de María Magdalena
cambiar de una discípula fuerte y proclamadora de la Resurrección
a una prostituta y pecadora pública arrepentida. Algunos
eruditos hipotéticamente dicen que eso se hizo para minimizar
la poderosa función de liderazgo de la mujer en los Evangelios,
y de esta forma desanimar el liderazgo femenino de la Iglesia
en los Siglos III y IV. La identificación final de María
como una pecadora reformada públicamente logró
una postura oficial en las homilías del Papa Gregorio
el Grande (540-604).
La identificación de Gregorio hacia María como
una pecadora sexual arrepentida apelaba a la imaginación
popular y estaba orientada a reconstruir su historia en las Escrituras.
Con el tiempo fue borrándose el recuerdo de muchas mujeres
amigas de Jesús. El dulce ungimiento de María de
Betani antes de la pasión de Jesús estuvo unida
al de la mujer "de mala reputación" cuyas lágrimas
bañaron y ungieron los pies de Jesús en la casa
de Simeón. Los textos de ungimiento se unieron en uno
genérico de la mujer pecadora, "Magdalena."
De ahí en adelante, María Magdalena no se llegó
a conocer en la historia como una mujer líder fuerte que
amó a Jesús durante una muerte aterradora, que
fue la primera testigo de su Resurrección y que proclamó
al Salvador Resucitado en las primeras iglesias, sino como una
mujer sensual que necesitaba arrepentirse y que vivía
escondida (y se esperaba que también de silencio) en penitencia.
Agradecidamente, los eruditos del siglo XX han restaurado el
testimonio que nos dio una mujer fuerte que fue María
Magdalena. Se espera que dos mil años de malas interpretaciones
sean restituidos. María Magdalena nuevamente vuelva a
convertirse en el modelo ejemplar para las discípulas
del siglo XI que fue para aquellos quienes dieron testimonio
al Cristo Resucitado en los orígenes de la Cristiandad.
Por favor acompáñenos
a la celebración anual de su fiesta el 22 de julio.
(Escriba o mande e-mail solicitando
copias de la celebración litúrgica.)
Referencias
Fiorenza, ES "Teología Feminista como Teología
Cristiana de la Liberación. "Teological Studies,"
1975.
Haskins, Susan. "Mary Magdalen, Myth and Metaphor,"
NY: Harcourt.Brace 1993
Housley, Kathlelen, "Solid Citizen or Prostitute - Two Millennia
of Misinformation: Dialog", otoño 1998-07-27 Kitzberger,
Ingrid Rose "Mary of Bethany and Mary of Magdala" Estudios
del Nuevo Testamento, Oct. 1993
Ricci, Carla, Mary Magdala en and Many Others". Minneapolis-Fortres
Press 1994
Thompson, Mary R. Mary of Magdala, Apostle and Leader.
New York: Paulist Press. 1995
Este panfleto es publicado por "Un Llamado al Dialogo Nacional
sobre la Mujer en el Liderazgo de la Iglesia, un proyecto conjunto
de la Iglesia Futura y el Llamado a Tomar Acción.
Escrito por Christine Schenk, CSJ
Por favor fotocopie este documento para otras personas y
¡Solicitenos nuestro paquete para organizar! ($5.00 donación)
María Magdalena
¿Qué dices, Magdalena?
Viajera compañera, amiga
de Jesús,
Compañera valiente
Que lo acompaña
Hasta su amargo final.
No eres prostituta,
Mujer Judía
Y Apóstol.
Denigrada, despreciada
por celos, temor y otros motivos.
Traicionada por tus hermanos,
quienes manejan el control
requiriendo que de
Mujer Testigo pases a Prostituta.
Y además, aún estaría
bien.
(No como muchas criaturas masculinas, tu entendiste bien las
formas extrañas de Dios el Maestro).
Te culpaste a ti misma, mi hermana,
por su fracaso de comprender
Todo Amor intrépido llama
por
La Forma de Jesús Recién Nacido
María, Mujer Testigo, Mujer Amiga,
¿Que tienes que decir?
Solamente
"!Rabbo'ni!"
Cristo viene otra vez.
Amén. Aleluya, Amén.
Christine Schenk csj 5/6/98
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